José Campos Cañizares reseña La conquista del Heartland (Sonata de Pekín) para el próximo número (39) de la revista «Encuentros en Catay» correspondiente al año 2026.

Una de las deficiencias de la educación o de la cultura en España en la actualidad (y desde hace unas décadas) es el escaso conocimiento existente sobre política internacional o relaciones internacionales, esto llama la atención. Una consecuencia de ello se hace visible en el hecho de que una mayoría de personas (incluso dentro de los partidos políticos) no aciertan a saber posicionarse en el tablero de ajedrez del juego político mundial que nos está tocando vivir. Si hoy se diera un conflicto que involucrara a España como nación, podríamos asistir a verla deglutida, inmediatamente, sin que sus habitantes percibieran por dónde han venido los tiros. No es cuestión de entrar en un análisis del por qué de esta característica de nuestra idiosincrasia social y política contemporánea, en torno a esta ceguera y desinterés en darle importancia y entender las relaciones entre países a nivel estratégico que tiene influencia sobre la vida económica y la planificación del futuro.
Desde esta perspectiva nuestro comentario sobre La conquista del Heartland. Sonata de Pekín, de Iker Izquierdo, una obra novedosa, valiosa y singular, no se puede centrar solo en lo literario, pues posee como trasfondo la vigencia de la teoría del geógrafo británico Halford John Mackinder (1861-1947) que dio origen a los estudios modernos de «geopolítica», y cuya postura sobre política internacional sobreviene en la trama de Sonata de Pekín y se nos explica en la misma: «Para Mackinder, la posición ideal del Estado es la centralidad, pero en el mundo interconectado que él ya conoció, el centro del planeta era el Heartland, el corazón de la Tierra, situado en la masa central del continente euroasiático. La clave de su importancia era nada más y nada menos que la dominación mundial (…)». A partir de aquí y con ese contexto de novela de tono político, Iker Izquierdo, el autor, un escritor muy versado en conocimientos geopolíticos, relaciona el periplo vital del protagonista del relato —el español Lope de Carvajal Guevara— en Asia —concretamente en China— con los sucesos históricos que el mundo contemporáneo actualmente está viviendo: el pulso geopolítico entre China y EEUU, la guerra Ruso-ucraniana, el pilar insalvable —en ese escenario— de Irán, y el centro de todos los intereses del poder: la virtual amistad político-económica de Rusia y China, base y clave del futuro dominio sobre el Heartland.
Sonata de Pekín surge como una historia contada por un español que vive en el espacio social que decidirá el futuro de la política mundial: en Asia. Vive integrado en la vida de China y puede observar desde ese mirador cómo Europa se va deteriorando de manera irremediable, por su evolución histórica distorsionada en la que la idea de nación, patria, religión, familia, amistad, integridad y verdad están siendo apartadas del sentir colectivo, mientras en otros escenarios del planeta —Asia— viene a ser un ideario que sobrevive y se renueva, y unifica a las poblaciones y a sus individuos. Es decir, el mal evolutivo que llevará a su decadencia está ya actuando en la vieja Europa sin que sus habitantes —ufanos diletantes— quieran hacer girar los acontecimientos o reconducir sus vidas colectivas e individuales. La partida está ya en marcha y Europa parte de movimientos ajedrecísticos erráticos que determinarán su finiquito, visto a un número de jugadas futuras que realizarán las distintas piezas en el tablero; es decir: a un final de mate y jaque.
La novela nos transporta al área social de Pekín, intensa, donde las personas habitan en un clima donde el trabajo es el eje del existir de las distintas personalidades que pueblan la narración. Aparecen personajes espléndidos del mundo de la diplomacia y de la profesión periodística, del entramado de expatriados y del mundo chino real. Por medio de ello, leyendo Sonata de Pekín somos testigos de que todos esos demonios que se nos aparecen cuando pensamos en Asia, no son ciertos, sino que la vida allí es verdadera, no impostada. Nos encontramos ante un espacio vital gratificante e impulsor de proyectos ilusionantes. No sólo aparece el pálpito de Pekín, también el de otras ciudades. El protagonista, Lope Carvajal, viaja hacia Almaty (Kazajistán) —el Centro— y, después, se encamina hacia Teherán —el Pilar—. Todo ese recorrido nos muestra un espacio desconocido para casi cualquier español y muy alejado de los viajes al uso. Nos trasladamos incluso hasta Macao —con ese matiz colonial histórico—. Y desde esta perspectiva quedamos convencidos de que Iker Izquierdo nos promete futuras empresas viajeras y antropológicas sobre Asia, ya sea en Corea, Japón, Indonesia o Taiwán. No solo China. Sonata de Pekín inicia una serie de novelas que recuerdan al peregrinaje de Eugenio de Aviraneta contado por Pío Baroja —el Robert Louis Stevenson de las letras españolas—. Más allá de Sonata de Pekín (La conquista de Heartland) se hace visible el poso de Memorias de un hombre de acción. Si Pío Baroja supo explicar el siglo XIX a través de su antepasado Aviraneta, Iker Izquierdo puede que sepa contarnos, a partir de ahora, ese territorio humano asiático tan desconocido para los españoles donde Lope Carvajal hará historia, en un recorrido vitalista poblado de personas que nos hablan de manera diáfana, pues el diálogo en Sonata de Pekín es la urdimbre de su éxito lector (es leída con gusto y pasión), llevada por un estilo literario limpio que parece rememorar a un Baroja y a un Azorín, tal vez, bajo la tutela de Benito Pérez Galdós, que tras Cervantes es el coloso de las letras hispanas. Por ello, los Episodios Nacionales no dejan de ser, también, para La conquista de Heartland otro modelo. Un hálito de escritura necesaria a estas alturas del siglo XXI, un tiempo tan decepcionante para Europa y tan alboreado para Asia, donde se encuentra el centro del planeta o el corazón de la Tierra.
José Campos Cañizares
Madrid, 11 de mayo de 2026
*José Campos Cañizares ha sido profesor de lengua y cultura españolas en la Universidad de Wenzao, Kaohsiung, durante más de veinte años, y es uno de los mejores cronistas taurinos del panorama nacional. Actualmente dirige la revista «Tertulia de toros», que acaba de publicar su segundo número.